Se dice que es de gran ayuda para que una sociedad avance en los entornos políticos, económicos, culturales y sobre todo en la educación. De esta manera, la influencia de la sociedad del conocimiento se refleja en los roles de los seres humanos, percibiéndose cambios en las áreas tecnológicas y económicas estrechamente relacionadas con las TICs, en el ámbito de planificación de la educación y formación, organización y del trabajo. Actualmente el término se refiere cada vez más en la expansión de la educación. El conocimiento será cada vez más el vector de cambio y la base de los procesos sociales en diversos ámbitos funcionales de las sociedades. Crece la importancia del conocimiento como recurso económico, lo que conlleva la necesidad de aprender a lo largo de toda la vida. Éste cambio debe de ponernos alerta hacia nuevos riesgos de la sociedad moderna.
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que acompañan y vertebran a la sociedad del conocimiento, están transformando radicalmente la naturaleza y estructura de los estilos y formas de vida, no sólo de las organizaciones sino también de las personas, de la práctica educativa, el sentido del mercado, las formas de producción industrial, los productos y servicios, los perfiles de los puestos de trabajo, el sentido de la cultura, e incluso de la ética.
Sin embargo, ante la emergente sociedad de la información que se ha visto impulsada por un vertiginoso avance científico y por el uso generalizado de las TICS, es necesario realizar cambios que alcancen todos los ámbitos de la actividad humana. Al llevar esta reflexión al contexto venezolano es necesario preguntarse, si en realidad se está dando un uso generalizado de las TIC y si a medida que estas tecnologías han formado parte de la vida de los venezolanos se han realizado los cambios pertinentes en materia educativa, económica y social. De esta manera, al comparar la Venezuela de los años 90 con la actual, se observan considerables avances en cuanto al acceso a la información y a las nuevas tecnologías por parte del pueblo, si bien aún estos avances no son comparables con los de otras sociedades si han sido significativos. Por su parte el gobierno adelanta políticas y proyectos con el fin de hacer las nuevas tecnologías accesibles a los venezolanos.
También, en la medida en que más venezolanos tienen acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se hace fundamental el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico para transformar ese gran conglomerado de información al que se puede acceder a través de ellas, en conocimiento útil para la sociedad. En el que juega un papel primordial la escuela y sus docentes, es necesario un cambio en la forma de entender la educación, pasando de entender el proceso de enseñanza como transmisión de conocimientos a desarrollar una formación que proporciona a las personas las habilidades necesarias para enfrentarse a los retos laborales de la sociedad actual.
Es necesario acotar que, la disponibilidad de información no garantiza la adquisición de conocimientos, se requiere un cambio en el rol del docente. Este deberá ser un guía que prepare a sus estudiantes sobre cómo acceder a la información, que les enseñe a comprenderla, criticarla y emplearla para la solución de problemas ya sean académicos, sociales, laborales, u otros.
Por ello, en la sociedad que emerge, la educación representa, más que en otras épocas, el mayor desafío para poder organizar responsablemente el futuro. En esta sociedad el primer objetivo pedagógico no es formar técnicos especializados para los diferentes sectores laborales, como lo exigían los tiempos de la segunda revolución industrial. Es necesario formar individuos adaptables y críticos frente a un mundo en cambio permanente, que sean capaces de analizar, comprender y organizar la información compleja de la realidad, que puedan integrar en su cultura los nuevos conocimientos pero que también sean activos y responsables frente al impacto ético, social y ambiental que éstos generan, que utilicen y generen nuevas formas de comunicación, que asuman responsablemente las nuevas opciones en el marco de la pluralidad conceptual.














